Dando a cambio nuestra privacidad


Por UMBERTO ECO | Publicado el 14 de julio de 2014

Uno de los grandes problemas de nuestro tiempo, que a todas luces parece preocupar a todos, es el número creciente de amenazas a nuestra privacidad.

En los términos más llanos, asumimos que “privacidad” significa que todos tienen el derecho a proceder con sus propios asuntos sin que alguien más -en particular dependencias ligadas a centros de poder- se entere al respecto. Valoramos tanto nuestra privacidad que hemos establecido instituciones y regulaciones para salvaguardarla. Sigue leyendo

La policía como símbolo de autoridad


Yesid Reyes Alvarado 17 Jul 2014 – 11:17 pm
Hace pocos días los medios de comunicación informaron que un subintendente de la Policía Nacional fue asesinado por robarle su bicicleta. Esa noticia, junto a otras que en las últimas semanas han dado cuenta de la muerte violenta de más integrantes de esa institución a manos de criminales, afectan de manera especialmente grave la percepción de seguridad entre los ciudadanos. Aun cuando el crimen siempre ha estado presente en la sociedad y todos sabemos que erradicarlo por completo no pasa de ser una utopía, la existencia de un ente policial dedicado al combate de la delincuencia genera un cierto grado de confianza en la comunidad. Cuando se comete un delito, se espera la intervención de los uniformados para aprehender al autor del mismo y ponerlo a disposición de las autoridades judiciales.

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El costo de los derechos


“Es muy extendida la idea de que nuestros derechos más fundamentales no tienen costo alguno. Afirmar lo contrario, confesar que tenemos que renunciar a algo a fin de adquirirlos o conservarlos, puede parecer una paradoja, una contradicción o incluso una amenaza a su preservación.

El costo de los derechos. Stephen Holmes y Cass Sunstein

Las libertades privadas tienen costos públicos, y esto vale tanto para el derecho a la seguridad social o a la asistencia médica como a la propiedad privada o a la libertad de expresión. Y si protegerlos o exigirlos goza de amplia y profunda aprobación, al mismo tiempo los ciudadanos parecen olvidar con facilidad que esas facultades dependen de una acción estatal vigorosa. La libertad personal, tal como la experimentamos y apreciamos, presupone una cooperación social administrada por funcionarios gubernamentales. Es decir que la esfera privada, que con justicia valoramos tanto, es sostenida por la acción pública.

Sunstein y Holmes indagan sobre lo que podemos aprender acerca de los derechos reflexionando sobre sus costos presupuestarios. Estudiar los costos no significa restar importancia a la política y la moral, sino más bien obliga a considerar esas cuestiones. El tema es tan importante precisamente porque llama la atención sobre la relación entre los derechos, por un lado, y la democracia, la igualdad y la justicia distributiva, por el otro.”

El costo de los derechos (pdf)

Fuente del texto en PDF: Julio Cesar Guanche