Soko y ‘First Kiss’: cómo un vídeo ha hecho que todo el mundo conozca a esta artista


Esta semana, los internautas solo han tenido ojos para First Kiss y sus 20 desconocidos que se besan por primera vez. Entre ellos, Soko, cantante y actriz francesa, que, desde entonces, aprovecha el éxito viral del cortometraje de Tatia Pilieva (que, a viernes 14 de marzo,ronda los 48 millones de visitas) para darse a conocer a ambos lados del Atlántico.

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El jueves 13 de marzo, cuando nos enteramos de que First Kiss forma parte del arsenal promocional de la marca americana WREN, Because, la discográfica parisina de Soko, lanzó las excelentes cifras de la cantante y de su singleWe Might Be Dead By Tomorrow, complemento sonoro del vídeo.

Instagram de Soko

Su álbum, I Thought I Was an Alien, se ha colado en el puesto 36º de ventas en las listas de iTunes. ¿Cómo se puede explicar este éxito repentino? ¿Cómo ha llegado hasta ahí? Le HuffPost ha entrevistado a Soko (actualmente en Los Ángeles) y le ha preguntado sobre los entresijos de este vídeo y de su historia.

Le HuffPost: ¿Cómo acabaste en brazos de una desconocida?

Soko: Soy amiga de Melissa Cocker y fan de su marca, WREN. Un día, me pidió que participara en un proyecto artístico con una de sus compañeras, Tatia (Pilieva, la realizadora del vídeo First Kiss). Ellas querían reunir a un número de personas que no se conocían para que se besaran delante de la cámara. Yo no sabía muy bien cuál era la naturaleza del proyecto. ¿Un cortometraje? ¿Una campaña publicitaria? El caso es que mi apodo, Kissing Bandit, le iba muy bien a la situación.

Al final, se trata de unas amigas que solo querían divertirse y hacer algo artístico e hipernatural. Ya sé que algunos dicen que, por ejemplo, no aparecen asiáticos en el vídeo. Yo les respondo que no es, en absoluto, un experimento sociológico. Este vídeo no trata de probar nada; simplemente, la gente se ha unido para comunicar el amor de una forma específica: el acto del primer beso.

Le HuffPost: ¿Cómo fue el rodaje?

Soko: Tatia no dio ninguna directriz. Nos indicó el lugar donde pretendía poner la cámara, las luces, y a nosotros. Todos nos preguntábamos qué hacíamos ahí. Yo me sentía un poco molesta, porque estaba a punto de besar a alguien a quien no conocía de nada delante de 20 personas a las 9 de la mañana. Era yo la encargada de abrir el baile, y no tenía la menor idea de lo que iba a hacer, ni cuánto tiempo tenía que hacerlo. Fue bastante sorprendente; el experimento resultó genial y extraño al mismo tiempo.

Pregunté si podía besar a una chica en vez de a un chico, pero no respondieron claramente a mi petición. Mientras que todo el mundo se hacía preguntas del tipo: “¿Con quién voy a acabar yo?”, Tatia insistía en no revelar las parejas que iba a formar. Vi a mi “pareja” Marianna cinco minutos antes de empezar a besarla y me imaginaba que era lesbiana.

Las dos éramos muy tímidas, por lo que nos tomamos nuestro tiempo e intercambiamos unas palabras. Luego nos miramos antes de besarnos, queríamos que fuera real y no algo mecánico. Quería que fuera especial, y lo fue. Marianna admitió poco después que era la primera vez que besaba a una chica. Me dijo que había abierto una puerta de su personalidad, que llevaba 10 años metida en una relación y que su novio ya sospechaba que a ella le gustaban las chicas. “Quizás es verdad”, me dijo. Era muy maja.

Le HuffPost: ¿Qué supone para ti saber que más de 40 millones de personas han visto ese beso?

Soko: La experiencia con Internet no me parece real. Para mí, son cifras abstractas y digitales. Cuando pienso en las cifras, hago un cálculo: “Eso quiere decir que TANTOS países y TANTAS personas han visto el vídeo y escuchado mi canción”, lo que resulta muy agradable. Hace unos días, alquilé un coche y pregunté si podía quedármelo una semana más. Me dijeron que habían visto el vídeo y que iban a prestarme el coche 7 días más. Gratis. Una locura.

Hay que considerar First Kiss como un proyecto artístico. Hasta les di mi canción We Might Be Dead By Tomorrow para que la utilizaran (Melissa Cocker y Tatia Pilieva) sin preguntarle a mi discográfica ni a mi distribuidor. No creía que el vídeo fuera a tener tanto éxito. Ahora, mi canción aparece en las listas de varios continentes. Pensaba que mi discográfica se iba a poner furiosa, pero me han dicho una y otra vez que, al final, por haber sido generosa, voy a obtener beneficios.

Le HuffPost: ¿Y cómo explicas el éxito arrollador del vídeo?

Soko: Pienso que funcionó porque se trata de un experimento sincero. Fue rodado sin medios ni presupuesto, por un par de amigos sin fines lucrativos. Sé que hay gente que dice que hay actores de por medio, y que es publicidad, pero no es cierto. En First Kiss, yo llevo mi propia ropa. No querían vender nada. Quizás haya actores entre los participantes, pero también músicos y estilistas. Es normal, es Los Ángeles.

Grabé el videoclip de We Might Be Dead By Tomorrow y forma parte del mismo viaje que me inspiró un mensaje de amor para compartir con todo el mundo. En vez de ver vídeos de gatos en Internet, lo que yo suelo hacer, la gente puede ver algo que les inspire y les empuje a abrirse un poco más, quién sabe, quizás a besar a un desconocido.

Le HuffPost: Hablaste con total libertad sobre tu sexualidad en una entrevista para la revista Tétu en 2012. ¿Te sigues sintiendo cómoda con el tema?

Soko: Me gustan las personas. Me da igual si son chicos o chicas, siempre que su personalidad me atraiga. Defiendo la igualdad, porque es el concepto más importante del universo. La gente publicó comentarios homófonos bajo el vídeo, y eso me entristece, pero bueno.

Le HuffPost: En las películas Clara, cet été là y Bye Bye Blondie encarnas a lesbianas. ¿No tienes miedo de que te encasillen en ese tipo de papeles?

Soko: No me apetece planteármelo. Además, ¿qué quiere decir eso de encarnar a una lesbiana? Me gusta la vida y la gente. No debería ser un tema de discusión. Todo lo que sirva para la historia es bienvenido. Y si el personaje es conmovedor, me da igual.

Le HuffPost: ¿Cuál fue más complicado, el beso First Kiss o el beso de cine?

Soko: No me resulta complicado, y no hay una jerarquía. Los dos han sido experiencias diferentes, pero con lo que me quedo, es con la aventura. Me encanta que me empujen fuera de mi zona de confort y me propongan retos. Tengo la impresión de haber vencido algunos miedos besando a actores, por ejemplo. Si me piden tirarme de un acantilado o ir al desierto y nadar con las serpientes, estoy dispuesta a todo. Me encantan las aventuras.

Le HuffPost: ¿Cuáles han sido las reacciones a tu alrededor?

Soko: La gente a la que llevaba mucho tiempo sin ver me ha enviado mensajes y me ha felicitado. Como el vídeo se realizó con buenas intenciones, ha llegado al corazón de mucha gente. Lo que he aprendido de esta experiencia es que si tienes un proyecto con tus amigos y no piensas en las consecuencias, a la gente le va a gustar. Si alguien hubiera querido hacer lo mismo con una intención publicitaria o con el fin de hacerlo viral, nunca habría funcionado.

Le HuffPost: ¿Cuáles son tus proyectos?

Soko: Tengo pendientes dos películas francesas que están a punto de salir. La primera, Fleur de Tonnerre, dirigida por Stéphanie Pillonca. La escribió con su marido, Gustave Kervern (Mammuth), y da un repaso al recorrido de Hélène Jégado, una de las mayores criminales de la historia de Francia, que envenenó a la mayoría de sus víctimas durante el siglo XIX en Bretaña.

La segunda está dirigida por Stéphanie di Giusto y producida por Alain Attal, y trata de una joven bailarina. No puedo contar más, pero aparecen dos mujeres fuertes y apasionadas. Voy a necesitar preparación, pero estoy dispuesta a correr riesgos.

Le HuffPost: ¿Y en la música?

Soko: Estoy preparando un nuevo álbum con Ross Robinson, productor de The Cure, mi grupo favorito. El sonido se parece a la “new wave” británica de los años 80. Me divierto mucho. Hay cosas muy personales en las estrofas, cosas sobre fantasmas y muerte. Todavía no tengo mánager ni sello discográfico en Estados Unidos, pero las cosas van a mejorar gracias al vídeo.

Ya me han hecho alguna oferta varias discográficas. No me lo puedo creer. Hace dos semanas, no tenía un sitio fijo donde dormir, entre el estudio y la habitación de algunos amigos. Me tocaba arrastrar mi maleta por las aceras de Los Ángeles sin saber muy bien dónde iba a dormir, sin un duro. No tenía ningún sitio donde ir. Y ahora, la gente está dispuesta a darme fajos de billetes. Parece que, por fin, voy a poder pagar mi alquiler.

Traducción de Marina Velasco Serrano

(Advertencia: El videoclip de We Might Be Dead By Tomorrow está clasificado para adultos en Youtube. Puede verlo sin necesidad de logearte aquí)

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