!!!”Vada a bordo CAZZO”!!!


“Vuelva a bordo, CARAJO”!!!. Expresión clara y contundente que el  Capitán de la Guardia Costera de Livorno, Gregorio De Falco, le dijo al Capitán del Costa Concordia Schetino, en medio de la crisis ocasionada por el accidente del lujoso barco el viernes 13 de enero de 2012 en la costa de Giglio (Toscana-Italia).

Creo que una extraordinaria lección de liderazgo y mando: Sin lugar a equívocos ni dudas, el Capitán De Falco le ORDENA a Schettino , con claridad, entereza y la contundencia que exigía el momento de la crisis, que suba al barco y asuma la responsabilidad como comandante de la nave.

Este audio me causó una gran emoción, por la forma en que dos hombre de mar, uno mayor que otro, actúan frente a una crisis: Mientra el primero entiende la gravedad del asunto; el segundo de manera pusilánime evade asumir cualquier acción que implique responsabilidad. Se muestra temeroso ante las palabras , en tono fuerte, y contundente de quien se erige en su superior por haber abandonado, como las ratas, el barco del que era responsable. El Capitán De Falco, en un acto de sinceridad, franqueza y transparencia, el advierte al “hombrecito” que está grabando. En internet a De falco lo adoran: «Usted es un verdadero hombre», «Honor al capitán de Falco, símbolo de una Italia en la que se puede creer», «Son hombres como De Falco los que deberían gobernar. Pero estamos llenos de Schettino», «La próxima vez que me pregunten que quiero ser de grande, diré: un hombre como De Falco», «De Falco contra Schettino: Es la Italia de la legalidad contra la del bunga bunga», «Parecía la última llamada entre el presidente Napolitano y Berlusconi» . Así estamos, también, en Colombia: llena de Schettinos, en los puestos directivos de las entidades públicas. Ineptos a los que se les paga para que tomen decisiones y nos las toman.

Vuelva a bordo, carajo!” (en italiano, “Vada a bordo, cazzo!”) , el grito que le pegó durante ese diálogo tormentoso, que dejó alucinada a la opinión pública italiana -y de todo el mundo-, de hecho, se ha vuelto una suerte de mito en la web. El grito refleja un comportamiento ejemplar, ante otro, el de Schettino -bajo arresto domiciliario en su casa de Sorrento-, que es vergonzoso.

De Falco, la antítesis de Schettino, pese a haberse convertido en el nuevo ídolo de los italianos, prefiere no figurar. “No soy un héroe… Traté de hacer mi deber, lo correcto. Podíamos haber salvado a todos los pasajeros del Concordia”, aseguró manteniendo un bajísimo perfil, a sabiendas de que, en toda esta historia, no hay nada para celebrar.

Escuche y juzge Usted: