El taxista libre y la sub teniente del ejército detenida


Transcribo el interesante post de Claudia Ruiz, en su blog de El Tiempo, porque nos sirve para ilustrar, en palabras del taxista (¿víctima y victimario?), de manera simple y sencilla, un típico caso de intolerancia vial  en las ciudades colombianas.

Quienes conducimos,  por las vías de las ciudades colombianas, (a veces en horas pico y a veces a cualquier hora), nos salimos de casillas con los actos de otros conductores (los otros también se enojan con los nuestros), sean taxistas, particulares, buseros, motociclistas, jóvenes “afiebrados”, camioneros, y muchos otros, cuando se nos cruzan, nos adelantan por la derecha, nos pitan, nos “roban” el puesto,  nos salen intempestivamente en las esquinas, se parquean donde más estorban, conducen a baja  velocidad por el carril de “alta” velocidad, y muchas otras conductas.

Pero como dice la campaña de “Inteligencia Vial, Úsala”, que promociona Pirry, siempre estamos buscando una excusa para desconocer las normas mínimas establecidas para convivir armónicamente en sociedad. No usamos la inteligencia vial. No nos interesa usarla o nos importa un pito…pues somos una sociedad anómica.

Veamos lo que pasó:

Había trancón y le gané el puesto a un carro Skoda que iba por la 19; en Bogotá toca manejar así. Entonces, la conductora se molestó”, “Vi cuando ella se agachó para coger un arma y después disparó”

Había trancón: Realidad ambiental y carencia de infraestructura urbana.
Le gané el puesto: Agresión inicial, resultado: violencia de ambas personas involucradas.
En Bogotá toca manejar así: Sobrevivir por un centavo y-o cultura de la intolerancia.
La conductora se molestó: Una subteniente apunta un arma y la dispara luego dice que no sabía que estaba cargada. Explotó su sistema nervioso y no pensó.
Se agachó y disparó: Y el tiro le falló y aquí seguimos esperando la próxima historia.

Crónica de un mal tiro o de un tiro mal apuntado, o de un martirio diario para los que viven en una sociedad de víctimas y victimarios. Del rebusque por sobrevivir. Del caos total. Donde la culpa es del otro y pocos se toman el trabajo de aportar y corregir.

Donde la intolerancia se desplaza sobre ruedas y la vida gira detrás de un timón como jugando a la ruleta rusa.

La bala no atinó al taxista y éste sobrevivió para contar la historia. Ahora una subteniente del ejército, después de ofrecerle 5 millones de pesos para conciliar (los cuales fueron rechazados), es motivo de vergüenza de su institución.

Taxista herido
Taxista herido que le cerró el paso a la subteniente del ejercito

Y desde estas pantallas mañana leeremos otro accidente de tránsito por las mismas causas, o por culpa del mal estado de las carreteras, o por la falta de mantenimiento de los vehículos en circulación.

Mañana alguien morirá y no sobrevivirá. No tendrá un final feliz como la historia que hoy moja prensa y que en nada le ayudará al país, pues de ser así, a estos dos personajes los deberían de convertir en educadores para que visiten todas escuelas y enseñen técnicas de respeto y tolerancia por la vía y por la vida.”

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Gracias Claudia

2 comentarios en “El taxista libre y la sub teniente del ejército detenida

  1. Gracias, José! Que bonita sorpresa y que agradable esta sensación de respirar los mismos anhelos.

    1. Gracias a vos Claudia, por compartir esa sensibilidad con todos nosotros. Y claro, respiro esas mismas sensaciones y preocupaciones. Es lo que llamo las “micro-violencias” en las que vivimos inmersos cada día y no nos damos ni cuenta, hasta que aparecen en la prensa o en nuestras vida como un hecho trágico.

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