Todos los hombres (y mujeres) del Presidente


En “Todos los Hombres del Presidente”, la película de 1976, dirigida por Alan J. Pakula, y basada en el libro  de Bob Woodward y Carl Bernstein, periodistas The Washington Post,  se narran los hechos  de espionaje telefónico  a la campaña del Partido Demócrata durante la Presidencia de Richard Nixon en los Estados Unidos, y que a la postre obligó  a su renuncia , cuando se descubrió.

A la historia de la humanidad no le queda ninguna duda de la gravedad de las escuchas telefónicas ilegales en el caso Nixon, pero las mismas son pueriles e irrisorias frente a los hechos que se están comprobando en los pocos documentos que alcanzaron a escaparse del saqueo y destrucción intencional en las Oficina del DAS, el máximo organismo de inteligencia estatal que depende del Presidente de la República.

Es tan grande y largo el listado  de conductas delictivas, gravamente DOLOSA, que previeron los involucrados, que estas líneas son pequeñas para describirlas: TERRORISMO, amenazas, sabotaje, chantajes, desinformación, acosos contra la Corte Constitucional; contra el Presidente del partido opositor Polo Democrático Alternativo y candidato a la Presidencia para la época, además ex Presidente de la Corte Constitucional Carlos Gaviria Díaz, obstrucción a la justicia, espionaje telefónico, amenazas de muerte.

A todos los colombianos nos consta que se cometieron los ASESINATOS MORALES  y para eso no tenemos que esperar que la justicia se pronuncie. ¿Cómo no podría pensar que también cometieron ASESINATOS para lograr los fines propuestos.?

En este Editorial radial del periodista Juan Gossaín, que no pueden, por ningún motivo, tildar de opositor al sistema económico o político en Colombia se cuentan esas conductas.

Por su parte, Holman Morris, periodista que fue víctima de estos procedimientos, acusa en primera persona, como único responsable,  al Presidente Alvaro Uribe Vélez:

La máquina que graba, espía y procesa

Las investigaciones de la Fiscalía (que Dios nos conserve al Fiscal encargado) comprueban que hemos vivido bajo un Estado policial. Los documentos internos del DAS, las chuzadas telefónicas y los fines que se planteaba este organismo pertenecen al mundo torvo del peor espionaje y el acoso a quienes no apoyan la famosa seguridad democrática. Déjenme repetir los blancos y trampas diseñados por el DAS para las elecciones del 2006: “Carlos Gaviria: generar vínculos con Farc. Partido Liberal, Piedad Córdoba: generar vínculos con las Auc. Serpa: generar vínculos con el Eln. Petro: generar vínculos con Farc. Navarro: generar vínculos con M19 y narcotráfico. Borja: Infidelidad sentimental. Samuel Moreno: desfalcos financieros”.

El DAS no para. Hace poco apuntó contra los magistrados de la Corte Suprema, en particular César Julio Valencia y su abogado, Ramiro Bejarano, que denunciaron al presidente Uribe. Hurgaron sus bienes, averiguaron sus vidas, ubicaron sus residencias. Para honra de ambos, no hallaron nada irregular que explotar. Según testigos, a estas operaciones estalinistas están vinculados dos altos funcionarios de Palacio: el secretario general de la Presidencia, Bernardo Moreno, y el jefe de Prensa, César Mauricio Velásquez. Como insólito premio, el Gobierno anunció su nombramiento como embajadores en España y el Vaticano.

Estamos ante un insulto a dos Estados amigos y a los colombianos, que los sostenemos con nuestros impuestos. Como contribuyente, reclamo que el Canciller nos evite el bochorno de sostener a semejantes representantes diplomáticos. No se trata de oscuras maniobras del pasado. Esta semana, sin ir muy lejos, apareció en la página web de la Presidencia un aviso anónimo e inaceptable en que se acusa al magistrado Valencia de mentiroso, calumniador e injuriador. ¿Con qué derecho? ¿Sobre qué base jurídica? Es un nuevo abuso por el que deberá responder Velásquez o quien haya dado la orden de cometer el atropello.

La máquina represora funciona en varias sedes. Mientras tanto, el procurador Ordóñez abría proceso contra Piedad Córdoba -en realidad, un linchamiento seudojurídico- por “actos tendientes al fraccionamiento de la unidad nacional, desconocer la legitimidad de algunas instituciones y de los procesos democráticos, apología a la organización de las Farc y reiteradas invitaciones a la subversión y a la rebeldía”. ¿Tenía la senadora contactos con las Farc? Por supuesto, y el Gobierno lo sabía y lo autorizaba. De otro modo, ¿cómo habría podido recuperar a numerosos secuestrados? ¿Fraccionaba la unidad nacional? No que hubiera regalado Panamá. Es un cargo ridículo. ¿Invitaba a la subversión? No en términos que castigue el Código Penal. ¿Desconocía la legitimidad de algunas instituciones? Si criticar es desconocer, pues que se encarcele a cuantos criticamos el Congreso paraco o nos parece siniestro este Procurador. La opinión no puede ser delito. Suena a chiste cruel que un tipo que quemó libros, militó en parches de ultraderecha, denunció a quienes parodiaron un cuadro de Da Vinci, absolvió a funcionarios del Gobierno al borde de ser condenados y persigue a la oposición hable de “procesos democráticos”.

ESQUIRLAS. 1) Sale del aire Contravía, el programa de televisión del premiado Hollman Morris, que tantas denuncias importantes hizo. Era demasiado incómodo. No hubo quien lo patrocinara. Morris se va del país y la democracia sale perdiendo. 2) Además de su amena obra gramatical, el gran Argos, José Roberto Cadavid (1914-1989), nos dejó tres herederos de su humor y dedicación que han recopilado miles de nombres extraños. A raíz de las elecciones, José Roberto, Álvaro y Rosita escogieron los de los candidatos más insólitos. Entre ellos figuran: Lester Overloy, Nerthink, Davidson Fourier, Lutterh, Westly Alexander, Rohymand Giovanny, Douglas Nevardo, Tiberio Alexander, Vilbrum Edward, Edinson Kleyman, Cresconio, Alfeníbal, Jocabet, Plubio Gudberto, Imer Lemuel y -¡mucho ojo!- Gitanillo de Amover Jelain. Ninguno salió elegido.

Desde hace varios años, el autor del texto recibe comentarios a su columna en cambalache@mail.ddnet.es.

Daniel Samper Pizano