Un Estado laico y muchos días santos


Para pensar, analizar y discutir. Compartimos con ustedes  El Editorial de El Espectador del 28 de marzo de 2010, en el cual se hace un interesante análisis y cuestionamiento sobre la real separación del Estado y la Iglesia Católica en Colombia después de la Constitución de 1991, que obligó, incluso, a revisar el concordato con la Santa Sede (Estado Vaticano), pero que no lo abolió.

LA IGLESIA CATÓLICA HA FORMADO parte integral del cuerpo social del país y de sus instituciones.

Múltiples Religiones, Múltiples Visiones

Aunque el liberalismo colombiano buscó reducir su influencia, ni la Revolución en marcha de Alfonso López Pumarejo, ni la Constitución del 91 consiguieron apartar su autoridad en asuntos de interés nacional. Todavía hoy es efectiva la intervención de la Iglesia en proyectos estatales relacionados con temas como el aborto, el divorcio, el matrimonio homosexual, la procreación, la prevención del sida y el uso de las drogas. De igual forma, se mantiene vigente su importancia en la mediación diplomática del conflicto interno del país y en diversos asuntos de interés internacional. Situación que, por supuesto, ha suscitado controversia y ha hecho que se cuestione la existencia de un contexto favorable para la laicidad.

Mucha menos discordia ha producido la presencia permanente de ritos y símbolos de la Iglesia en asuntos y espacios oficiales. La opinión pública censura poco que signos de fe católica sigan colgados de forma permanente en los edificios y escuelas públicas, que los gobernantes, legisladores y magistrados realicen súplicas al Sagrado Corazón de Jesús y a la Santísima Virgen en los medios, y que de los 20 días feriados del país, 12 hayan sido ordenados por la Iglesia hace más de 100 años y aún mantengan su vigencia. No obstante, la llegada de Semana Santa y la demanda interpuesta por el abogado Augusto Ocampo en contra de la constitucionalidad de los festivos católicos, obligan a retomar la discusión.

Como lo señala el abogado, la Constitución colombiana predica la laicidad del Estado. Esto significa, sin embargo, no sólo la garantía de libertad de cultos por parte del poder oficial, sino también la pretensión de construir un espacio político en el que la discusión permanezca dentro del modesto pero difícil ideal de una sociedad dividida en la que nadie pretenda convertir sus convicciones en leyes. Un Estado laico implica la institución de una ética cívica que guarde un profundo respeto por la alteridad, que tenga como valor fundamental la libertad y que confíe plenamente en la capacidad deliberativa y el diálogo. (ver el debate)

Por lo mismo, el catolicismo y las demás religiones, al igual que las instituciones que las estructuran, no son incompatibles con una sociedad laica. No es problemático que participen activamente en la vida social y rebasen el estrecho campo de lo religioso. La mutua colaboración entre las iglesias y el Estado puede llegar a ser altamente provechosa en la construcción de una sociedad más justa y democrática. Para ello, empero, es indispensable que las iglesias abandonen sus discursos hegemónicos y dejen de excluir a quienes no se identifican con ellos. Es importante que estén preparadas para debatir sobre los asuntos más delicados de la sociedad sin invalidar posiciones que no compartan y que acojan la diferencia respetando las diversas formas de vida.

Es entonces tarea de la Iglesia católica, al igual que de las iglesias de otras confesiones, hacer que un Estado laico no sea incoherente con las manifestaciones religiosas. Es preciso concentrar esfuerzos que ayuden con los problemas socioeconómicos del país y fortalezcan los valores políticos que garantizan la democracia, sin imponer normatividades que alberguen actitudes totalizantes e impidan el adecuado respeto por la pluralidad.

Ver Ley Emiliani

Ver Separación Iglesia-Estado

Entrevista a Augusto Ocampo (fuente la W Radio)

Para una más sana discusión, trasncribimos el editorial del Periódico El Universal (de Cartagena de Indias), en el cual se  reconoce lo bien fundada de la demanda interpuesta por el abogado Augusto Ocampo, contra los días feriados religiosos.

Una demanda insólita

El abogado Augusto Ocampo demandó ante la Corte Constitucional la celebración de días festivos religiosos, porque considera afectado el derecho a la libertad de cultos que está consagrado en la Carta de 1991.

Específicamente, el abogado Ocampo consideró que los festivos que recuerdan fechas católicas, violan los artículos 1, 7, 13 y 18 de la Constitución, en los que se garantiza la libertad de cultos y de conciencia. Su demanda fue dirigida contra la Ley 37 de 1905, que establece varios días de fiesta que recuerdan personajes o hechos de la Iglesia Católica, como una forma de preservarla en el corazón de los colombianos.
Como una consecuencia lógica, también fue demandada la Ley Emiliani, que traslada el descanso remunerado de algunos de esos festivos religiosos, al lunes siguiente, para evitar interrupciones en la jornada laboral.
El argumento de fondo del abogado es que la Constitución de 1991 estableció que el Estado colombiano es un Estado laico, que no puede vincularse con creencia religiosa alguna, por lo cual hay libertad de de cultos, y las festividades católicas atentan, según él, contra esta libertad de credos.
Considera que los únicos días festivos constitucionales son las fechas patrias y el primero de mayo, y sustenta la desaparición de las fiestas religiosas con el fallo de la Corte Constitucional que abolió la consagración del pueblo colombiano al Sagrado Corazón de Jesús.

En términos de lógica jurídica, es una demanda impecablemente argumentada, pero si las leyes, incluyendo las constituciones, fueran inflexibles y literales, no tendríamos necesidad de interpretarlas y sobrarían los abogados para aplicarlas.

Como quiera que la demanda pretende eliminar indiscriminadamente festivos que trascendieron su carácter religioso y se volvieron parte de la tradición cultural, como la Navidad, el Jueves Santo y el Viernes Santo, de ser acogida por la Corte Constitucional, seríamos el primer país del mundo occidental en que el 25 de diciembre sería un día como cualquier otro, al igual que la Semana Santa.

En países con una fuerte y consolidada convicción de libertad religiosa, como Estados Unidos, se mantienen la Navidad y la Semana Santa como días de fiesta con descanso laboral, precisamente en reconocimiento de la enorme influencia católica en el espíritu nacional, que es esencia importante de la identidad de los estadounidenses.

La fe católica en Colombia es igualmente determinante de nuestra idiosincrasia y de nuestra cultura tradicional. Incluso más allá de la Navidad y la Semana Santa, porque muchos de los festivos religiosos que pretende abolir el abogado Ocampo, como San Pedro y San Pablo o la Inmaculada Concepción, se integraron a la historia de muchas regiones colombianas como el Tolima y el Huila, y trascendieron su naturaleza puramente religiosa y están vinculadas con festivales musicales, reinados, encuentros folclóricos y eventos similares, que desaparecerían con la eliminación de esos festivos.

Cada vez que se presentan demandas de esta naturaleza, que buscan sentar precedentes ideológicos bastante ajenos a la tradición cultural del país, entendemos porque algunos extranjeros nos llaman país de leguleyos, empeñados en construir engorrosas tramas jurídicas, que terminan siendo inaplicables y complican la vida de los ciudadanos.

Ver El Universal, 30/03/2010

A propósito de este tema, resulta de mucho interés la discusión que se presenta desde hace un tiempo en Europa, particularmente en Francia, donde se busca prohibir legalmente las manifestaciones  de las preferencias religiosas de las autoridades civiles así como  en las instituciones estatales.

Francia prohibirá el burka por ley

Una mujer con un velo islámico radical (niqab) en un centro comercial de Francia, el pasado enero. Foto: ARCHIVO / REUTERS

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha anunciado hoy que el velo integral –-conocido como burka– será prohibido por ley en el territorio de la República. La medida será adoptada esta primavera en aras de la defensa de la laicidad y de la igualdad entre hombres y mujeres. Se trata de una de las decisiones comunicadas por el jefe del Estado en su primera alocución tras la derrota de su partido, la UMP, en las elecciones regionales del pasado domingo.

Sarkozy, que ya había dicho que el burka no tenía espacio en Francia, considera que si los franceses han emitido un voto de protesta (canalizado por el Frente Nacional) o han engrosado la abstención es porque durante demasiado tiempo la sociedad francesa ha cedido sobre sus valores permitiendo atentados contra la laicidad y la igualdad entre hombres y mujeres y dejando que la violencia invada la escuela“.

El presidente francés ha asegurado quela respuesta es la prohibición por ley del velo integral conforme a los principios de la República”, en relación a este símbolo del integrismo islámico, que utilizan unas 2.000 mujeres en Francia.

Sarkozy también se ha referido al nuevo episodio de violencia entre un grupo de jóvenes y profesores de un instituto. El presidente ha afirmado que habrá “tolerancia cero” en este terreno. Los alumnos violentos o conflictivos serán enviados a centros especiales para que no perturben a los demás.

Tomado de “El Periódico.com”

En Junio de 2009, dijo el Presidente Sarkozy el Parlamento francés, “…el burka es un signo de servidumbre”, contrario a la “idea de la República francesa sobre la dignidad de la mujer”. Una posición muy distinta a la mostrada por el presidente de EEUU, Barack Obama, en su reciente gira por países islámicos. (El asunto es de mucha trascendencia social y política en Europa y el mundo islámico)

En Enero de 2010, antes de las elecciones regionales de Marzo, que perdieron, la derecha francesa decía:

Límites para prohibir la burka en Francia

Gerardo Lissardy

BBC Mundo, Europa

El Consejo de Estado francés, el máximo órgano administrativo del país, advirtió al gobierno de Nicolas Sarkozy que una prohibición total de la burka islámica puede ser incompatible con normas locales y europeas.

En un informe entregado, este martes, al gobierno, el Consejo de Estado sostuvo que una veda “general” al uso del velo integral islámico en Francia enfrentaría dificultades prácticas y podría considerarse discriminatoria.  (ver en BBC Mundo 30/03/2010)

Como ven, el poder Ejecutivo no debe ser omímodo y encuentra límites en normas francesas y Europeas, como se lo recuerda el máximo tribunal administrativo francés. Esta es parte de la importancia de la separación de poderes.