El ‘caso Ray Gosling’ reaviva el debate sobre la eutanasia: 18 argumentos para rechazarla


Expertos como el psiquiatra Herbert Hendin o el filósofo provida Pablo López completan el argumentario y advierten del peligro de legislar sobre la eutanasia y el suicidio asistido

Ocasionalmente, la prensa se hace eco de algún trágico suceso relacionado con la eutanasia que es aprovechado por aquellos que reivindican esta práctica para intentar legalizarla. Estos días, las portadas de los diarios están siguiendo la evolución del caso del periodista de la BBC Ray Gosling, activista gay que ha confesado que ayudó a morir a su pareja.

Ray GoslinGosling, de 70 años, hizo público en un programa de la cadena televisiva que mató a su amante asfixiándolo con una almohada porque estaba muriendo de sida y sufría mucho, aunque de momento no ha dado a conocer la identidad del fallecido ni dónde ni cuándo se produjeron los hechos.

Tras hacer su confesión, en la que puso de manifiesto que no se arrepiente de lo que hizo y que se siente orgulloso cuando mira atrás, el presentador de la BBC fue arrestado acusado de homicidio. “A veces hay que ser valiente y decir ‘que le den por culo a la ley’”, declaró ante los medios.

Debate reabierto, confusión en la opinión pública

La noticia, que continúa dando titulares en la prensa tras conocerse que la policía ha dejado en libertad bajo fianza a Gosling, ha reabierto en la sociedad inglesa y en buena parte de la de otros países el debate sobre la eutanasia y el suicidio asistido.

Cabe recordar, en este sentido, como se utilizó el impacto mediático de sucesos como el del ‘caso Leganés’’, en España, donde sedaciones practicadas en el Hospital Severo Ochoa condujeron supuestamente a la muerte a un buen número de pacientes, dejando en el aire la duda de si los protocolos que se siguieron en esos casos fueron correctos o no.

Otro caso ‘sonado’ en España fue el de Ramón Sampedro, el tetrapléjico que, ayudado por su amiga Ramona Maneiro, ingirió una dosis letal de cianuro mediante la cual no tuvo, ni mucho menos, una ‘muerte digna’.

O el de Terri Schiavo, en Estados Unidos, la mujer que permanecía en estado de mínima consciencia y que acabó muriendo después de 14 días de agonía y sin alimentos tras una orden judicial de un magistrado de Florida que, a instancias de su marido, autorizó la desconexión de la sonda que la alimentaba e hidrataba.

Al mismo tiempo, ante toda la terminología que suele acompañar la actuación de quienes por omisión u acción aceleran o provocan la muerte de una persona, como ‘muerte digna’, ‘eutanasia activa o pasiva’, ‘sedación terminal’, ‘suicidio asistido’…, los sectores pro eutanasia aprovechan la confusión de la opinión pública para relanzar sus mensajes a favor de la legalización.

18 argumentos o advertencias para rechazarla

Sin embargo, no son pocos los expertos que argumentan razones de peso para rechazar cualquier propuesta de legalizar la eutanasia. A continuación, exponemos una relación de hasta 18 argumentos o advertencias contrarios a la eutanasia o el suicidio asistido.

1- La eutanasia legal favorece una “pendiente peligrosa” en contra del derecho a la vida en otros campos.

eutanasiaEn Holanda la eutanasia se aplica no ya a enfermos, sino simplemente a gente que no quiere vivir. Hasta 2.500 eutanasias oficiales se han recogido en el monitoreo de la eutanasia legal que practica este país.

Según datos de 2004, se calcula que en Holanda se dejan morir a unos 300 bebés al año por nacer con minusvalías y hay casos de negar la implantación de marcapasos a mayores de 75 años; la eutanasia favorece otras actuaciones de “eliminación de los inútiles”.

2- La eutanasia empeora la relación médico-paciente e incluso la relación paciente-familiares.

¿Queda algún margen para que los enfermos, ancianos o incapacitados, sigan manteniendo aquella plena confianza en quienes, hasta ahora, tenían por obligación -casi sagrada- procurar la sanación de sus dolencias? ¿Quién podrá devolver a los enfermos holandeses su sentimiento de fiducia en la clase médica? ¿Y cómo confiar en que el médico va a esforzarse por mi vida si mis parientes presionan en un sentido contrario?

3- La eutanasia desincentiva la inversión en cuidados paliativos y en tratamientos para el dolor.

De 1995 a 1998 Holanda apenas invirtió en cuidados paliativos; sólo a partir de 1998 invirtieron en cuidados paliativos, pero presentados siempre como una alternativa más, siendo la eutanasia la más apoyada desde las instituciones e incluso por parte de la sociedad. Se tiende a pensar que si tratar el dolor con cuidados paliativos es caro, hay que fomentar la opción barata: matar el enfermo.

4- La eutanasia pervierte la ética médica que desde Hipócrates se ha centrado en eliminar el dolor, no en eliminar el enfermo.

Los médicos insisten en que la eutanasia, como el aborto, no son actos médicos, ya que el fin de la medicina es curar, y si no se puede curar al menos mitigar el dolor, y en todo caso atender y acompañar. La eutanasia no cura nada. Los médicos que entran en una mentalidad eutanásica la incorporan a toda su visión profesional y olvidan a Hipócrates.

5- La eutanasia no es solicitada por personas libres, sino casi siempre por personas deprimidas, mental o emocionalmente trastornadas.

¿Piden libremente la eutanasia los niños ‘eutanasiados’ en Holanda? No tienen madurez para hacer este acto en libertad. Pero muchos adultos tampoco porque lo piden con enfermedades mentales o emocionales. Cuando uno está sólo, anciano, enfermo, paralítico tras un accidente… es fácil sufrir ansiedad y depresión que llevan a querer morir.

6- La eutanasia no es un derecho humano, no está recogido en el Convenio Europeo de Derechos Humanos, por ejemplo.

Según el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en el caso de Dianne Pretty en el año 2002, no existe el derecho a procurarse la muerte, ya sea de manos de un tercero o con asistencia de autoridades públicas. El derecho a la autonomía personal no es superior al deber de los Estados de amparar la vida de los individuos bajo su jurisdicción.

7- La eutanasia, como el suicidio, es contagiosa.

Una vez una persona deprimida se suicida, otras personas deprimidas de su entorno pueden copiar su comportamiento con más facilidad. Esto es así en suicidios con o sin asistencia, lo cual incluye la eutanasia.

8- La eutanasia dificulta el trabajo de los terapeutas que trabajan con minusválidos, deprimidos, enfermos…

Las personas que ayudan a otros a vivir con una grave minusvalía o en duras circunstancias ven su trabajo saboteado por la otra opción, la eutanasia, que legalizada aparece con atractiva insistencia como una salida fácil para el enfermo.

9- La eutanasia tenderá a eliminar a los más pobres y débiles.

Como el aborto, la eutanasia tenderá a hacerse especialmente accesible y promocionada entre las clases económicamente más débiles, los grupos étnicos desfavorecidos, etc… Al desatenderse la oferta en cuidados paliativos, éstos serán un lujo sólo para gente con medios adquisitivos.

10- La eutanasia legal no impedirá las eutanasias ilegales, sino que las potenciará.

Como en el caso del aborto, aprobar una ley que permite la eutanasia “con todos los controles que haga falta” no impedirá que se extienda el fraude de ley, los permisos escritos sin examinar al paciente, la laxitud en la aplicación de la ley y el fraude de ley generalizado. El caso de Holanda demuestra que no hay control de los más de 2.000 casos denunciados, como ha señalado con indignación el Comité de Derechos Humanos de la ONU.

A este decálogo de argumentos hay que añadir las advertencias que diversos expertos han expresado en muchas ocasiones sobre los peligros de legislar sobre la eutanasia o el suicidio asistido. Como éstas que detalla, entre otras, el psiquiatra y escritor Herbert Hendin.

11. “Las peticiones de legislación de la eutanasia son un síntoma de nuestro fracaso en dar una respuesta adecuada a los problemas de los moribundos”.

La primera reacción de muchos pacientes al tener conocimiento de la gravedad de su enfermedad y de su posible muerte es la de terror, la de deprimirse y la de desear morir. Muchos pacientes y médicos desplazan su ansiedad ante la muerte centrándose en las circunstancias que la acompañan: el dolor, la dependencia, la pérdida de dignidad y los desagradables efectos secundarios de los tratamientos médicos.

12. “Es el médico y no la enfermedad, el responsable de la muerte”.

Al decidir cuándo han de morir los pacientes, al hacer de la muerte una decisión médica, el doctor se hace la ilusión de mantener el dominio sobre la enfermedad y sobre los sentimientos de indefensión que la acompañan.

13. “El paciente queda atrapado por su propia petición y muere en un estado de terror que nadie advierte”.

La petición de suicidio asistido suele hacerse también con mucha ambivalencia. No siempre el doctor es capaz de reconocer esa ambivalencia, así como la ansiedad y depresión que subyacen a la petición de muerte de un paciente.

14. La legalización de la eutanasia conlleva también una violación de la misma regulación.

“Sólo el 60% de los médicos holandeses informaron sobre sus casos de eutanasia, el 40% admite no haber informado de los casos y un 20% dice que bajo ninguna circunstancia piensan hacerlo”.

Por su parte, Pablo López López, filósofo personalista y provida, hacía también en su artículo De la Eugenesia utilitarista a la Eutanasia global, publicado en ForumLibertas el 30 de noviembre de 2009, algunas advertencias sobre las prácticas “eutanasistas”.

15. “La aceptación política de la ‘eutanasia’ representa el sistemático homicidio impune de seres humanos cuya vida ya no se considera valiosa”.

“Aunque en sus primeras propuestas se prometen varias precauciones, en cuanto el movimiento eutanasista se asienta en las leyes y costumbres, sus víctimas cubren un espectro cada vez más amplio de la población y no tienen que ser necesariamente enfermos terminales ni ancianos”.

16. Las diferenciaciones entre ‘eutanasia activa’ o ‘pasiva’, ‘directa’ o ‘indirecta’ son interesantes, pero resultan secundarias frente a lo que ante todo está en juego: si se mata o no a miles o millones de personas muy debilitadas.

Dice este autor que ‘Eutanasia’ y ‘ayudar a morir’ “se emplean como eufemismos que intentan ocultar la intención programada de matar a personas cuya vida no se valora o se valora como inútil, con la coartada de una supuesta aceptación cabal de las víctimas”.

17. “La misma noción de ‘suicidio asistido’ es cuestionable, pues a veces el papel del ‘asistente’ es tan determinante, que, más que ‘ayudar’, ejecuta”.

Considera el filósofo que con frecuencia “quien consiente en su asesinato, normalmente no está en condiciones razonables de ejercer su libre autonomía”.

18. Para los eutanasistas, cuando la vida ya no es ‘digna’, cuando ya no tiene ‘calidad’, sólo queda un callejón sin salida: su peculiar ‘muerte digna’”.

Así, “la ‘eutanasia’ no es más que la aplicación eufemísticamente edulcorada del utilitarismo eugenésico”.

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Fotos y textos reproducidos del website Forum Libertas , con fines estrictamente académicos.

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